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Hoy
hablando de personalidad
En muchas ocasiones habremos oído e incluso
utilizado expresiones como: tienes mucha personalidad o tienes una
personalidad muy fuerte, referidas a aquellas personas que se muestran
dominantes, rígidas, poco transigentes...En psicología,
el término personalidad posee un significado muy distinto,
afirmaciones como las anteriores no tienen cabida en este disciplina.
Para los psicólogos, todo el mundo posee una personalidad
(excepto aquellos con un trastorno de personalidad múltiple)
y ésta no es más potente ni más cuantiosa en
función de cómo nos comportemos. Así como todos
los objetos tienen calor aun mostrando diferentes tonalidades, todos
los humanos poseen una personalidad aunque esta se manifiesta de
distinto modo.
¿Cómo definimos la personalidad?
Existen diferentes acercamiento al estudio de la personalidad, por
lo que se hace difícil lograr un acuerdo sobre la bases y
la constitución de esta. De todas formas, si que parece en
cierto modo establecida una definición general sobre la que
trabajan la mayoría de entendidos en la materia. Fue Hans
J. Eysenck, un psicólogo inglés que ha dedicado su
vida al estudio de las diferencias individuales quien, casi treinta
años atrás, postuló una de las teorías
modernas de más aceptación, al referirse a la personalidad
como una organización más o menos estable y duradera
del carácter, temperamento, intelecto y físico de
una persona, que determina su adaptación única al
ambiente. Pese al paso del tiempo, esta definición continúa
hoy vigente.
Cuando hablamos de personalidad, nos referimos a un patrón
de pensamientos, sentimiento y comportamiento profundo incorporado
y que persiste por largos períodos de tiempo. Las personas
tienden a responder de un mismo modo al enfrentarse a situaciones
semejantes, por ejemplo, aquellos que lloraron con la enfermedad
terminal de Alí McGraw en Love Story, probablemente también
lo hicieron con los atavares del joven protagonista de cinema paradiso
o con la torturada vida de el hombre elefante.
De todas formas, hemos de tener en cuenta que nuestro comportamiento,
no esta tan solo determinado por la personalidad. El aprendizaje
el ambiente o los estados anímicos condicionan nuestra manera
de actuar en ciertos momentos.
Si bien la personalidad puede, en cierto medida, predecir o determinar,
como nos comportemos antes diferentes situaciones, no pueden presentarse
que su complejidad del ser humano y la gran cantidad de factores
que intervienen en sus maneras de actuar, hacen imposible la identificación
de un único preeditor de comportamiento. Pese a todo, la
personalidad es lo suficiente precisa para ser considerada una pieza
clave en el estudio de la conducta humana.
El carácter.
Este término se refiere a aquellas características
en las que tiene un mayor peso la influencia del ambiente , es decir,
el aprendizaje. Se trata del llamado comportamiento conativo de
la persona, es decir, su voluntad: aquellas conductas realizadas
con absoluto consentimiento o conciencia. Sin duda, en este tipo
de comportamiento las reglas sociales y las tradiciones culturales
desempeñan un papel fundamental, hasta el extremo que al
definir el carácter como el punto hasta el que una persona
se ajusta y manifiesta según las tradiciones, ética
y costumbres de su sociedad.
El temperamento y el físico.
Eysenck, el autor de nuestra definición, describió
el temperamento como el comportamiento afectivo, es decir, las emociones.
Así conceptualizado, este término parece bastante
más restrictivo que si considerábamos la definición
propuesta por otros autores que aluden a el como la parte biológicamente
determinada de la personalidad y que incluirá sus sustratos
endocrinológicos (las hormonas), neurológicos (la
anatomía del sistema nervioso) y bioquímico (las sustancias
químicas de nuestro organismo, incluidas las del sistema
nervioso). Esta segunda conceptualizacion de temperamento incluiría
también al término físico de la definición
de personalidad, ya que este sería considerado por su autor
como la constitución corporal y la dotación neuroquímica.
El intelecto
Finalmente, solo nos queda por comentar el término intelecto
que aparece en la definición de personalidad de la que partíamos.
Este hace referencia al comportamiento cognitivo, en una palabra,
a la inteligencia. Incluso la definición de personalidad
no esta exenta de controversia, gran parte del problema radica en
la definición de inteligencia de la que parta más,
consecuentemente, en la preponderancia que otorguemos a la biología
o los procesos de aprendizaje en su conceptualizacion.
La estructura de la personalidad.
Las personas tendemos a comportarnos de manera parecida antes situaciones,
es decir, nuestro comportamiento se muestra, en cierta manera, consistente
en el tiempo. En esta idea se fundamenta el concepto de rasgo de
personalidad. Un rasgo de personalidad contiene las características
de estabilidad y durabilidad, es una forma consistente de comportarse,
por lo que se diferencia de un estado, o sea, una situación
acotada en el tiempo que posee un desencadenamiento, un inicio y
un final.
Las teorías tipo-rasgo de la personalidad.
Una vez identificados los conceptos de rasgo y tipo, una de las
preguntas que podría estar dando vueltas en la cabeza del
lector sería: Si hemos identificado aproximadamente 18.000
rasgos, ¿en cuántos tipos se agrupan? Si esto es así,
en hora buena, ha puesto usted el dedo en la llaga, y para esta
pregunta todavía no hay una respuesta que convenza a la mayoría
de expertos.
Desarrollo de personalidad.
Cuando se habla de personalidad, y más aun de su desarrollo,
ha de tenerse clara la distinción entre los conceptos de
genotipo y fenotipo. El primero se refiere a las potencialidades
del sujeto debido a su constitución biológica, es
decir, a lo que podría debería ser. El segundo hace
referencia a la manifestación de la conducta personalizada
del individuo, o sea, lo que hace y como se muestra.
Personalidad y salud.
Según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), el término salud no debe definirse tan
solo como ausencia de enfermedades, sino también como un
estado social. En definitiva, no debe tener un sentido restrictivo
referido únicamente al estado fisiológico.
Así determinamos patrones de conducta como por ejemplo, el
patrón de conducta (A), factor de riesgo para los problemas
cardiacos, esta muy relacionado con las personalidades de tipo obsesivo,
definidas, entre cualidades, con una gran meticulosidad y perfeccionamiento.
Otro patrón de conducta denominado de tipo (C) ha mostrado
en algunos estudios una clara relación con el cáncer.
Este patrón de conducta esta vinculado a la represión
de las emociones, ahogando su expresión e interiorización
y sus efectos.
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